martes, 28 de junio de 2022

Rubatosis

    [Rubotosis: Del italiano "rubato". 
Conciencia de los propios latidos del corazón]

Besa, besa mucho, besa como si aquellas noches llorando en la cama no hubieran existido. Besa como si nunca hubieras tenido que fingir que aquella amiga realmente no era tu amiga. Besa como si no tuvieras que dar explicaciones a nadie, como si el mar de dudas sobre quién eres se hubiera evaporado, como si los comentarios del colegio no hubieran existido y como si ni siquiera la culpa supiera quién eres. 

Ama y ámate como si aquellas palpitaciones en el pecho, el insomnio y la tristeza nunca fueran contigo. Ama y ama mucho, ama bien, con respeto, sin el odio que no se merecen aquellos que día tras día preguntaban cuándo te echabas novio. Ama tanto que tengas por bandera un arcoiris de excusas para no hacerles nunca más caso. Ama como si tu cerebro estuviera convencido que es lo que mejor puedes hacer por tí en el mundo. Ámate tantísimo que puedas, con solo mirarte a los ojos a través del espejo, recuperar la fuerza perdida, romper los putos armarios y salir a la calle para patear la ciudad queriéndote a ti misma.

Vive como quieras, como si respirar fuera un gemido de placer que llega hasta lo más profundo de tus entrañas y tuvieras más de mil excusas para decir que ahora te sientes libre.



martes, 8 de marzo de 2022

Penélope

Le habían cosido el cuerpo sin ningún tipo de puntada perdida.

Le hicieron un nudo en el estómago que se disolvía en la garganta.

Le prometieron más primaveras para superar los abriles lluviosos y cantaba a la luna llena cuando ningún lobo andaba cerca. 

No tenía ningún pespunte de más en todo el pecho y la tela de sus recuerdos se resbalaba por su cuerpo sin ataduras. 

Nadie le dijo que a cada hebra iba marcando su destino pero ella sola se había zurcido sus alas. 

Su acompasar sonaba al de una máquina de coser sin bobina como si un hilo transparente le diera puntadas invisibles a su alma.

Había tejido olvidos al compás de su cenefa que no eran otros que sus pies andando por arenas movedizas y embarradas. 

“Coser y cantar” le dijo a la vida y mientras las agujas le quieren rasgar las cuerdas vocales ella ya había descosido más Odiseas que nadie bordando en relieve la forma de esas alas, que esta vez, enlazadas a muchas más como ella le harían ser libre.



Marcha por la Igualdad de las Mujeres, Nueva York. 26 de marzo de 1970


lunes, 28 de febrero de 2022

Inexplicable caos

Maldita guerra. Jodidos bombardeos que resuenan en ciudades demasiado lejanas pero que se sienten cerca. Las vibraciones vienen por las pantallas, llegan hasta las pupilas y hacen que algo se detone en lo más profundo, cerca de aquella máquina que sigue el mortal ritmo de sístole y diástole.

La máquina parece que se para, tras varios tintineos de desolación da un vuelco: la incomprensión de los estallidos, el fanatismo del querer ocupar más, la reversión a historias pasadas que atentan contra la razón.

¡Ay! La razón se fue hace tiempo del mundo que no para de girar, que nos incita a seguir viviendo hacia un lugar desconocido cuyo futuro no sabemos dónde va. Y de pronto ¡zas! el imperialismo arremete contra casas, pueblos, vidas... convirtiendo todo en cenizas, en olvido, en desolación.

Maldita guerra. Jodidos bombardeos. Miseria del "quién puede más". Inexplicable caos sangriento. La melodía del mundo no era está, no estaba programado para esto, para girar a contracorriente, para gritar contra el amor o la paz. Sin preguntas ni respuestas, solo por su simple modo de actuación el mundo siempre ha sido más bello, era más bello antes de que se inventaran las armas, era más pacífico cuando el único proyectil que primaba era el que propulsaba sángre por las venas, desde dentro y no hacia fuera. 

Cuando la melodía es el terror, la sinrazón y el caos, únicamente quedan las lágrimas que emanan desde aquella máquina que ahora parece oxidada y que bombea asustada al compás de un "no a la guerra (otra vez)".


martes, 30 de noviembre de 2021

Sigue haciendo frío

La jefa ya no dobla camisetas, su padre le ha pedido que escale y le quite al jefe el puesto.


La escritora que ya vuela en el recuerdo la leerán en el universo y entre sus rapaces palabras y luchas de esquivar al olvido ahora sigue saltando fachas que no le quieren dar algún premio.


Cuarenta años no son nada y la vida empieza ahí por los meses de diciembre de aquellos que no los pudieron vivir. El SIDA no solo lo cantaba Mercury, se instauró en nuestras pupilas y los que antes no llegaban a viejos ahora rompen la gayata.


¡Cómo cambian los tiempos! ¡Cómo pasa la vida! Pero seguimos cantando aquello que ya cantaban mis padres: que aquí el que tiene miedo nunca salta sin red aunque a los valientes ya no les sale tan caro: 140 carácteres parecen tener el precio. Y aunque ahora la bachata nos inunde los oidos, el ritmo poco ha cambiado y en el último mes del año sigue haciendo frío.


El Mondoto, un día de invierno
El Mondoto, un día de invierno

miércoles, 18 de agosto de 2021

Federico LXXXV

Vestida con mantos negros le llegó a Lorca la muerte. Por marica y por poeta se lo quitaron de en medio aquellos que en las mentes solo conservaban serrín y un águila negro que batía las alas.


Tanto tiempo entre los versos que quisieron tenerte muerto cuando desaparecía la luna gitana y la luz del alba se abría. Cobardes aquellos que dispararon para enmudecer tu aliento, cobardes y malnacidos quienes te vendieron al viento. 


Con la sombra en la cintura seguiremos soñando desde la baranda que entre sonrisas y llanto aparezca la justicia que jamás debe de ser olvidada. 


Quisieron negarte y después de tanto tiempo aquí sigo como amante de tus letras, como sigue el barco en la mar o el caballo en la montaña soñando con las rimas que nunca podrán ser borradas. 


Dibujo de F.G. Lorca