martes, 22 de febrero de 2011

Quizá el último...


Entrada relacionada con la siguiente noticia : ¿Último?

Puede ser que un día hagas las maletas y te prepares par aun viaje. Un viaje rutinario, un viaje cualquiera, quizá un viaje más…
Puede ser que una noche reserves por Internet una plaza concreta en el avión, una de esas plazas que no estén muy cerca de las alas del medio de trasporte, que no mareen y que puedan dejarte ver a través de la ventanilla todo lo que ocurre sobre las nubes.
Puede ser que selecciones un viaje de ida sin retorno y te dejes llevar hacia un adiós inesperado, hacia un lugar elevado.
Puede ser un viaje que de manera imprevista te acerque sin pensarlo hasta lo más alto del cielo, sobre las nubes, en preferente y con un hasta pronto como despedida donde en un lugar privilegiado, alto, donde desde allí puedas guiñar un ojos a modo de saludo para los que dejaste en tierra.


jueves, 10 de febrero de 2011

Cine, Goya y… realismo

Entrada relacionada con la siguiente noticia : Losgoyas
Sí, yo soy una de las que prefiere el cine español a la típica historia amor inglesa donde desde la primera escena se sabe que los dos enamorados acabaran juntos, que no soporta las típicas películas americanas donde la guerra es su personaje más célebre, prefiero el cine español a las películas musicales procedentes de la India o aquellas francesas que tengo que volver a ver para entenderlas realmente…
Prefiero el cine español porque es la esencia de que los españoles somos diferentes, que también podemos tener un arte entre nosotros en el que nadie pierde y tenemos derecho a disfrutar de cosas reales, imaginarias pero con argumentos y finales que no se esperan.
Prefiero el cine español porqué es apoyar lo nuestro: el entretenimiento, la vida cotidiana, el pensar de una sociedad y el reflejo de la misma.
Lo prefiero, porqué es la esencia de aquellos como Paco Martínez Soria, José Luis López Vázquez, Emma Penella o Manuel Alexandre que una vez nos dejaron disfrutar de la vida ante una gran pantalla de cine.

miércoles, 26 de enero de 2011

Ay...ay...agggh!

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san-canuto-regresa

Por delante todavía, quedarme calva, estar en el baño más de 2 horas al día, no saber que ocurre en el mundo, que mi sangre se convierta en Red Bull... Taquicardias, sudores, temblores, gritos y alguna que otra lagrimilla... Antisocial y aislamiento. Comprar cuerdas de colores para planear suicidio y en su defecto pistolas ilegales. Que al igual que tambores en semana Santa, mi corazón comience a moverse a un ritmo propio de canciones chundachunda. Pensar que es el fin del mundo y después creerme una simple idiota más. Pensar que el profesor es imbécil y después cogerle cariño. Comenzar a delirar, dejarme llevar por las pelusas, las moscas y cualquier sueño. Pasar hojas y más hojas y emborracharme de la sabiduría y del insomnio. Comerme las uñas de los dedos hasta que sean tan cortas como la inteligencia de algunas personas... ¡Ah! claro, la hostilidad... ya llega, se aproximan esos nervios hostiles incapaces de combinar con un ambiente agradable.
Tensión y prisas.
Suerte en los (delirios pre) exámenes.

jueves, 20 de enero de 2011

Paz y amor... o eso dice el rumor.

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Sonrisas que llegan sin apenas conocerse, intercambiándose en el aire como el agua de la lluvia que cae imparable entre las tejas de aquellas viejas casas.
Miradas que pueden interpretarse como amor u odio. Miradas que nunca llegan y puedes esperar siempre o simplemente duran un microsegundo y quedan empapadas de recuerdo durante toda la vida.
Gestos que golpean tan fuerte que nunca llegan a doler, únicamente rompen en pedazos el cristal del alma, haciendo que este caiga en añicos hasta lo más profundo del olvido, mostrando únicamente una cicatriz que hace imparable volver a soñar con aquella pesadilla.
Palabras que disparan como flechas, como pistolas sin culata que dejan tuerto al que las coge y moribundo al que recibe las balas. Palabras que se amontonan en la  conciencia y rompen a llorar cuando menos lo esperas. Sería precioso poder intercambiarlas, moverlas, colorearlas… como unas piezas de domino, de tetris o de cualquier otro juego, para que en lugar de heridas, crearan miradas y sonrisas imparables, de esas que duran un segundo y quedan reflejadas durante toda la vida. Porque no hay nada que tenga más poder que las palabras, pero como en todo, las consecuencias llegan cuando nos atrevemos a interpretar, manejar y cambiar a nuestro parecer, en ocasiones, dejando un final feliz.

miércoles, 5 de enero de 2011

El nuevo vestido de la ciudad

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A las siete de la mañana del 5 de enero del año 2010, cuando las calles se estaban limpiando, el barrendero únicamente se afanaba por recoger aquellos casquetes de las botellas de champagne rotas, aquellas bolsas inutilizables y aquellas hojas otoñales que habían resistido hasta el nuevo año en lo más alto de las copas.
Un año más tarde, en la misma calle, a la misma hora y con el mismo frío, el mismo barrendero con su misma gorra y unos guantes nuevos, poco a poco iba recogiendo una a una las colillas que recubrían la ciudad. Colillas que como alfombra roja esperaban consumirse en las puertas de las cafeterías, frioleras habían sido despojadas de unos dedos directamente al suelo, sin pensar que por el bien de la salud de unos, las calles  estaban desintoxicándose a base de escobazos.