miércoles, 7 de septiembre de 2011

Realidad y marketing


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La chapa, ese circulito utilizado cientos de veces para expresar lo que queda en las entrañas. Ese trozo de metal colocado, aparentemente, sin estrategia alguna sobre cualquier prenda, vestimenta o complemento. Ese material tan mítico de épocas pasadas acostumbrado a posar en cualquier manta para ser comprado. Ese simple mecanismo capaz de sorprender a la sociedad y despertar a los dormidos.
Haciendo uso a su función, pintando de negro y blanco las calles, llamando a la puerta de la crítica, voilà aquí se haya el recuerdo perfecto, el reflejo de los elementos que también constituyen la ciudad, la imagen de los recovecos y de las estampas en plena Rúa.
Barcelona, ciudad cultural, innovadora, cosmopolita… sí, sí, sí… todo lo que quieran pintarnos, pero agarre bien el bolso, cuidado con esta zona cuando ya es de noche, más vale no protestar, son también palabras repetidas por turistas, viandantes o cualquier guía turística.
¿Hasta qué  punto compensa esconder los suburbios españoles? ¿Es rentable seguir vendiendo la imagen de país ordenado cuando somos pleno caos, o compensa más subrayar todo tipo de individuo típico que decora la ciudad? Realmente no sé si los ciudadanos somos los culpables o como ya es costumbre, debemos seguir echando la culpa a los políticos de algo creado por toda la sociedad. Quizá únicamente se trata de una fotografía a lo que siempre como otros tantos monumentos, iconos y demás elementos que conforman la ciudad.
Hagamos de lo corrupto la venta, denunciemos para obtener beneficios, sigamos llamando a la puerta del cambio moviéndonos con él en una ola constante, agarrémonos a lo que tenemos y aferrémonos a cualquier protesta con el fin de evitar que más logotipos hagan que nuestro país siga etiquetándose. Sea como fuere, el fin esta conseguido, la polémica está servida, el debate en plena actualidad y las chapas a la venta (o ya agotadas).

miércoles, 17 de agosto de 2011

A Federico García Lorca

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La flor del naranjo, llora ya sin él.
El tacto del viento se dejó fundir
por el calor de un verano
del que muchos querían huir.


Amargura entre sus manos,
pues nunca dejaron de escribir
esos versos viudos, huérfanos
que un día tuvieron que partir.


Pasa el tiempo entre la nostalgia,
entre la controversia de sus versos,
se funde el cielo en poesía
se esfuma despacio el secreto de sus besos. 


La ambigüedad de su época,
dejó paso a la desnudez
rindiéndose la censura
a todo aquello que sentía su piel.


El verde se quedó sin querer,
por la orillas del río se ve a un chiquillo correr,
las gitanillas ya no saben qué hacer
hasta pronto Federico, hasta siempre otra vez.

 

lunes, 8 de agosto de 2011

La vida sigue igual…

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En tiempos de crisis surge un torbellino de ideas pasadas, un cepo al recuerdo, un guiño a la nostalgia y un grito al viento que posiblemente diga aquello de cualquier tiempo pasado nos parece mejor.
Renovarse o morir… o volver a renovar aquello que nos dejaron los días de nuestro país allá por los sesenta y setenta. O simplemente airear las tardes donde algún alma perdida  se fue buscando el sol en la playa y volver a silbar cualquier estribillo que nos haga soñar con una vacaciones en el mar, donde para llegar, primero había que cargar el 600 con las colchonetas de los niños, las hamacas de los abuelos y si era preciso las sombrillas del vecino, todo ello con ventanillas bajadas y sonando los primeros acordes de una canción que vendría para quedarse.
Pero realmente, musicalmente hablando, sin haberlo experimentado en las propias carnes, qué fuerza tuvieron aquellos años maravillosos. ¿Quién nacido hace menos de treinta años no conoce cualquier canción de Los Brincos, Los Bravos, Conchita Velasco, Marisol, El dúo dinámico, Miguel Ríos, Massiel, Mocedades, Nino Bravo, Ana Belén y Victor Manuel, Marisol, Serrat, Karina, Juan Pardo o aquellos tan nostálgicos ya en sus comienzos Formula V? Muchos son y muchos más podrían seguir a una infinita lista de canciones que recuerdan que echar la vista atrás es bueno a veces.
Posiblemente para muchos, un tema ya muy escuchado, pero para otros sin duda, un tema que nunca querrían dejar de escuchar.
En tiempos de crisis, busca lo ye-ye, aprovecha el regalo que nos dejaron aquellos que han vivido los tiempos cambiando y escucha atento todo aquello que cuentan los que encontraron la felicidad.

lunes, 25 de julio de 2011

El último Grammy, Amy

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D.E.P. A.W.


Entre el morbo y la lástima comenzaron a surgir las noticias. Posiblemente la casualidad quiso que los vicios protagonizaran una de las muertes jóvenes ligadas a los 27 años  y tal vez después de escándalo y escándalo, decidió que era hora de dar su primer concierto de forma no terrenal.
El soul se quedo sin renacentista musical y las páginas de la prensa del cotilleo lamentaran por algún tiempo la ausencia de sus locuras más rumoreadas.
Demasiado joven para ser mito, demasiadas arrugas bajo la piel para poder  revivir de nuevo y, tal vez, demasiadas lágrimas sin poder ahogar en un  whisky con hielo por parte de muchos seguidores.
La chica de Camden, la de la voz particular y con fuerza, la mujer del genio en negativo, la de los mil tatuajes y líneas de color claro. Descripciones aparte, ahora ríe de forma pícara desde el cielo, rosa blanca en mano, con ganas de mirar hacia delante y continuar el eterno sueño, el eterno concierto…
I died a hundred times...
Curiosidades: 27años


miércoles, 6 de julio de 2011

España, toros y mucho más

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planteamiento_taurino
Tradicionalmente español, como lo era el mítico licor Soberano, el cual ejerciendo la prepotencia machista, manifestaba lo varonil de su marca entre sus spot publicitarios.
Español como lo eran la peineta y el taconeo, la paella y el limón o incluso aquella colonia que dejaba rastro allá por donde pasaba el macho al ritmo de sevillanas y nada más.
Pero entre tanto polvo de la plaza al dar la vuelta al ruedo, quizá nuestro país debería plantearse desempolvar ciertos aspectos. Hemos ido moviéndonos, hemos ido caminando hacia un futuro, consiguiendo metas como país muy lejos de aquella nación que, afortunadamente ya pasado, dejaba ejercer el poder del sí o sí, ante unos pueblos trabajadores.
Posiblemente seamos algo más que el olé, olé, palmas, palmas… España ha ido creciendo pero los estereotipos que le hemos dado, las etiquetas con las que la hemos comercializado, han hecho que no pueda mostrarse como una tierra de culturas, del albariño y la sidra, de las investigaciones y descubrimientos clínicos, de las jotas, del euskera o valenciano (entre otros muchos), de los molinos y la mantequilla soriana o de los pintxos y las tapas, de las inversiones y la innovación, de sus costas y sus montes, de las hogueras de las supersticiones o de la diversidad de pensamiento y religión.
Tal vez atravesamos como país un tiempo de esperanza y desesperanza, de amor y odio y de futuro incierto, pero hoy nos conocen como nosotros mismos nos hemos querido mostrar, pero  somos algo más que los adjetivos que intentan mostrarnos los visitantes a nuestra tierra. Somos probablemente, parafraseando a los ochenteros de la música, una camisa blanca de (mi) esperanza.
 Un cambio, un giro, una libertad… quizá estamos ante el tiempo de dejar libre al toro pero correr delante de él para jugar con el tiempo y la vida; tiempo de torearle con arte, con el arte característico de los cuadros de Goya o Picasso, con el ingenio de las películas de Buñuel, quizá es hora de que nuestro país se caracterice no solo por tradiciones, sino por la riqueza de todo lo que tiene y de la modificación de las mismas.
Seguramente, nunca llueva a gusto de todos, pero el futuro y nuestro país, sí que es cosa de todos.