lunes, 25 de julio de 2011

El último Grammy, Amy

Entrada relacionada con la siguiente noticia: 
D.E.P. A.W.


Entre el morbo y la lástima comenzaron a surgir las noticias. Posiblemente la casualidad quiso que los vicios protagonizaran una de las muertes jóvenes ligadas a los 27 años  y tal vez después de escándalo y escándalo, decidió que era hora de dar su primer concierto de forma no terrenal.
El soul se quedo sin renacentista musical y las páginas de la prensa del cotilleo lamentaran por algún tiempo la ausencia de sus locuras más rumoreadas.
Demasiado joven para ser mito, demasiadas arrugas bajo la piel para poder  revivir de nuevo y, tal vez, demasiadas lágrimas sin poder ahogar en un  whisky con hielo por parte de muchos seguidores.
La chica de Camden, la de la voz particular y con fuerza, la mujer del genio en negativo, la de los mil tatuajes y líneas de color claro. Descripciones aparte, ahora ríe de forma pícara desde el cielo, rosa blanca en mano, con ganas de mirar hacia delante y continuar el eterno sueño, el eterno concierto…
I died a hundred times...
Curiosidades: 27años


miércoles, 6 de julio de 2011

España, toros y mucho más

Entrada relacionada con la siguiente noticia:
planteamiento_taurino
Tradicionalmente español, como lo era el mítico licor Soberano, el cual ejerciendo la prepotencia machista, manifestaba lo varonil de su marca entre sus spot publicitarios.
Español como lo eran la peineta y el taconeo, la paella y el limón o incluso aquella colonia que dejaba rastro allá por donde pasaba el macho al ritmo de sevillanas y nada más.
Pero entre tanto polvo de la plaza al dar la vuelta al ruedo, quizá nuestro país debería plantearse desempolvar ciertos aspectos. Hemos ido moviéndonos, hemos ido caminando hacia un futuro, consiguiendo metas como país muy lejos de aquella nación que, afortunadamente ya pasado, dejaba ejercer el poder del sí o sí, ante unos pueblos trabajadores.
Posiblemente seamos algo más que el olé, olé, palmas, palmas… España ha ido creciendo pero los estereotipos que le hemos dado, las etiquetas con las que la hemos comercializado, han hecho que no pueda mostrarse como una tierra de culturas, del albariño y la sidra, de las investigaciones y descubrimientos clínicos, de las jotas, del euskera o valenciano (entre otros muchos), de los molinos y la mantequilla soriana o de los pintxos y las tapas, de las inversiones y la innovación, de sus costas y sus montes, de las hogueras de las supersticiones o de la diversidad de pensamiento y religión.
Tal vez atravesamos como país un tiempo de esperanza y desesperanza, de amor y odio y de futuro incierto, pero hoy nos conocen como nosotros mismos nos hemos querido mostrar, pero  somos algo más que los adjetivos que intentan mostrarnos los visitantes a nuestra tierra. Somos probablemente, parafraseando a los ochenteros de la música, una camisa blanca de (mi) esperanza.
 Un cambio, un giro, una libertad… quizá estamos ante el tiempo de dejar libre al toro pero correr delante de él para jugar con el tiempo y la vida; tiempo de torearle con arte, con el arte característico de los cuadros de Goya o Picasso, con el ingenio de las películas de Buñuel, quizá es hora de que nuestro país se caracterice no solo por tradiciones, sino por la riqueza de todo lo que tiene y de la modificación de las mismas.
Seguramente, nunca llueva a gusto de todos, pero el futuro y nuestro país, sí que es cosa de todos.

domingo, 26 de junio de 2011

110+10=120+dudas

Entrada relacionada con la siguiente noticia:
De 110 km/h a un poquito más
Contradicciones de kilometraje y seguridad al mismo ritmo que acelera el desajuste económicos y muchos de los bolsillos se van desquebrajando al compás que lo hacen las pegatinas.
¿Realmente la solución se encuentra en variar el kilometraje o sería más rentable a la larga variar la razón humana? Quizá las inversiones de nuestro país y, lamentablemente, las de muchos otros, no se destinan a proyectos futuros para modificar no solo lo material, si no también aquellos aspectos relacionados con la sensibilidad individual.
Podríamos justificarnos con eso de que en otros países de nuestra querida Unión Europea, no siguen ninguna norma de máximos o mínimos en relación a la velocidad y el índice de siniestros es significativamente menor… claro, que puestos a mirar todos los puntos como es propio en cualquier decisión,  podríamos señalar el asfalto, la señalización, la actitud temeraria de muchos  o incluso un destino cargado de mala suerte como factores que hacen que con o sin pegatina determinados resultados no puedan evitarse.
¿Realmente cambia algo la disminución o ascenso tan mínimo en la velocidad de los vehículos o nos encontramos ante otra nueva medida de las que hacen debatir mucho pero sirven para despistar a una sociedad que corre desorientada esta vez por encima de la velocidad permitida? Hagan sus apuestas, pero no olviden no sobrepasar los límites.  

viernes, 3 de junio de 2011

Al filo del protagonismo

Entrada relacionada con la siguiente Cebolla, mujer, cuchillo y herido
Ni el guión de la película de Alfred Hitchcock ni la mayor de las comedias de Martes y 13 en sus tiempos de gloria y ni siquiera la segunda parte de una de esas películas (cuando se les podía llamar así) de Almodovar.
La mujer sanguinaria, La vieja del cuchillo, La cebolla ensangrentada o El cuchillo múltiusos… miles de términos utilizables para este suceso que a primera vista parece comenzar a contar un chiste despiadado o la inevitable historia de una futura persona que próximamente vivirá en las paredes de un psiquiátrico.
Me recuerda a la reducción de velocidad al pasar por un accidente, o al entre tapar de ojos cuando algo se quiere y no se quiere ver al mismo tiempo. Evitando lo nefasto, lo cruel del suceso o el hecho de violencia,  el protagonismo de la noticia se la llevó ese cuchillo… Paradójico a primera vista, pero al fin y al cabo así es el ser humano, da igual como se encuentre el objetivo de la agresora, da igual lo que sucediera, lo sorprendente para los que dan a luz una noticia (y en ocasiones para quien la lee) es que al ritmo de una cebolla, el suceso acabó en llanto, se dejó de lado la tragedia.